Desertificación, el punto sin retorno

por | Nov 23, 2021 | Reto Ambiental | 0 Comentarios

Tiempo de lectura : 3 minutos

Un desafío candente

El desconocimiento de un problema no suele evitarlo, al contrario, lo acentúa. Nuestro reto de hoy nos ha superado durante demasiado tiempo.

En España, se pierden de media más de 10 t/ha por año (un autobús urbano) y casi un 30 % de la superficie sufre procesos erosivos. Esta coyuntura resulta más preocupante cuando conocemos que el 70 % de la superficie nacional es susceptible de desertificación1.

A escala temporal humana suena complejo poder identificar cuestiones que necesitan de una mirada más amplia; en este sentido, el suelo es un recurso natural, finito y no renovable.

Este ente puede ser considerado como un organismo vivo, con funciones ecosistémicas como la producción de alimentos y biomasa, el almacenamiento y filtración de agua, ser fuente de materias primas, reserva de biodiversidad, etc. 

Estas solo podrán desarrollarse adecuadamente si no nos olvidamos de cuidar y potenciar el equilibrio que las mantiene.

Para alcanzarlo, debemos de conocer las propiedades del suelo. En pocas palabras son las que le dan identidad física (textura y estructura), química (pH2 y CIC3) y biológica (actividad de los organismos que impacta en el potencial productivo del suelo).

La fragilidad del equilibrio

De forma contraproducente a nuestras necesidades, quebramos el equilibrio del suelo. 

A diferencia de la desertización, el concepto de desertificación1 tiene una responsabilidad humana. Por ejemplo, la deforestación, el sobrepastoreo o la agricultura intensiva son actividades humanas que conducen a la pérdida de vitalidad del ecosistema suelo.

La causa principal no es fácil de identificar, pues resulta de una combinación de factores directos (uso de la tierra, procesos climáticos, etc.) o indirectos (socioeconómicos, políticos, culturales, etc.).

Bajo nuestro pies se esconde un conjunto de vida dispuesta a colaborar, démosle la oportunidad

La importancia de conocer

Las consecuencias son poco conocidas, pero no por ello innocuas, entre ellas la disminución de la producción agrícola e inseguridad alimentaria.

Además, se produce la pérdida de especies animales, vegetales y ecosistemas en su conjunto. Y, en consecuencia, un impacto sobre nuestra calidad de vida y el desarrollo sostenible de nuestra sociedad.

Por otro lado, es un proceso que intensifica los efectos del cambio climático, transformando grandes superficies geográficas en inhabitables y potenciando los procesos de migración, tan presentes en el sur de Europa.

Una mirada positiva

Pese a todo, es conocida la principal solución: mantener una cobertura vegetal permanente, ya que actúa como una “piel” de protección.

Esto es debido a que aumenta la estabilidad de los agregados del suelo y su propia coherencia, defendiéndolo del impacto de las gotas de agua, incrementando la capacidad de infiltración y frenando la escorrentía4.

Los sistemas naturales son complejos; por ello, el ser humano clasifica los factores que interaccionan en los procesos de forma aislada. Sin embargo, tener en cuenta las relaciones nos fortalece para poder afrontar los retos y alcanzar los objetivos.

En este sentido, la propuesta es clara: imitar a la naturaleza. ¿Cómo?, diseñando sistemas agroforestales resilientes5 y adaptados al territorio, evitando negar la realidad y transformando los problemas en soluciones más eficientes.

Desde Byota se proponen nuevos modelos de producción que permitan obtener una rentabilidad con el valor añadido de ser capaces de aliarnos con la naturaleza.

1 Desertificación: Degradación de las tierras áridas, semiáridas y subhúmedas secas resultante de diversos factores, tales como variaciones climáticas y las actividades humanas. 

2 pH: potencial hidrógeno o cantidad de iones H+ libres en la solución del suelo. El pH determina la fertilidad del suelo, ya que todos los nutrientes tienen que estar en solución y en forma de iones y el vehículo para la formación de nutrientes que puede absorber la planta depende de la cantidad de iones hidrógeno que haya en el agua.

3 CIC: Capacidad de Intercambio Catiónico o capacidad del suelo de mantener una carga eléctrica. A mayor carga, mayor retención de partículas químicas para nutrir a las plantas.

4 Escorrentía: Proceso físico que consiste en el escurrimiento del agua de lluvia por la red de drenaje.

5 Resiliencia: Capacidad de adaptación frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos.

Fuentes

El suelo agrícola, un ser vivo. Disponible el 25 de octubre de 2021:  https://www.ucm.es/data/cont/media/www/pag-79266/El%20suelo%20vivo.pdf

MITECO. Disponible el 25 de octubre de 2021: https://www.miteco.gob.es/es/calidad-y-evaluacion-ambiental/publicaciones/02_05_suelo_pae2017_tcm30-498085.pdf

Epdata. La desertificación en España, en datos y gráficos. Disponible el 25 de octubre de 2021:  https://www.epdata.es/datos/desertificacion-espana-datos-graficos/393

MITECO. https://www.miteco.gob.es/gl/biodiversidad/temas/desertificacion-restauracion/lucha-contra-la-desertificacion/lch_que_es_desert.aspx

CSIC. Interacción entre la vegetación y la erosión hídrica. Disponible el 25 de octubre de 2021: https://digital.csic.es/bitstream/10261/48695/1/Interacciones%20entre%20la%20vegetaci%c3%b3n%20y%20la%20erosi%c3%b3n%20h%c3%addrica.pdf

Aquae Fundación. ¿Qué es la desertificación: causas y consecuencias? Disponible el 25 de octubre de 2021: https://www.fundacionaquae.org/conoces-que-es-la-desertificacion-sus-causas-y-sus-soluciones/

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